Africa ken kahuthukuma hoh keyan: Agosto 2008

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Viernes, 1 de agosto del 2008

He ido de compras a Makeni y se ha acercado un policía para decirme que me tenía que llevar detenido a la comisaria. Le he preguntado el por qué, y me ha contestado que no sabía, que solo tenía una orden de arresto. ¡Buena forma de comenzar el día, si Señor!

En la comisaria he pedido que me llevasen a hablar con el Jefe de detectives. Allí estaba, sonriendo beatíficamente, Hassan, un libanés con el que tenía mis más y mis menos por su irresponsabilidad en la entrega de materiales. Recuerdo que hace unos días me llamó por teléfono amenazándome con llevarme a la policía. Tiene un folder repleto de papeles que explica al Jefe. El Comisario me pregunta si es cierto que le debo 1 millón y medio de leones, y le contesto que sí.

-Entonces, ¿por qué no le pagas, Grandpa?

-¿Puedo hablar?, le pregunto.

Y le cuento mi versión de los hechos.

Manuel, cuando yo estaba en España, les compró materiales por valor de 17 mil dólares que pagó por adelantado. Le prometieron que le irían entregando los materiales según los necesitásemos solicitándolos con tres días hábiles de antelación. Nunca cumplieron lo pactado. Vine a su negocio primero a suplicar y luego a amenazar con poner el caso en manos del abogado de la diócesis y de la policía. Pero solo eran amenazas. Tuvimos que alimentar a nuestros trabajadores sin poder trabajar por falta de cemento durante 6 meses. También inauguramos la escuela de Kamayusufu medio año más tarde. En mi tierra y en la suya, podría denunciarlo por daños y perjuicios. Y él seria el que debiese pagarme a mí

Hassan sonríe y me recuerda que estamos en Sierra Leona, lo cual me enciende más si cabe la sangre.

El Inspector se sorprende ante mi versión de los hechos, que por supuesto desconocía. Pero me pide perdonar y pagar, puesto que soy cristiano. Le recuerdo que Jesús nos quiere buenos, pero no imbéciles, o sea, cándidos como palomas, pero astutos como serpientes. Y que de lo que aquí se trata es de dar al Cesar lo que es del Cesar y a Dios lo que es de Dios.

Y sigo (pues bueno soy yo para callarme):

-La diferencia entre él y yo es que yo intento ahorrar dinero para hacer un pozo más, y él intenta ganar más dinero para enviarlo a una cuenta corriente en el extranjero. El se enriquece con el dinero de tu pueblo, y yo intento rendir al máximo los donativos que recibo para mi gente. No pienso pagarle un centavo, así que si queréis nos vamos a explicarle todo lo que ha pasado al juez, y que él decida. Si me pide que pague, pago, pero hasta entonces ni un centavo.

Me dice el Jefe que el domingo vienen a visitarme y a hacernos amigos. Le digo que le puedo compartir una cerveza, pero que no pienso pagar un cinco. Nunca vinieron, ni me dieron más la lata.

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Martes, 5 de agosto del 2008

Trato de comprar fruta en Freetown y me la quieren vender más cara que en Eroski. El centro de la ciudad lo tienen cerrado y no hay forma de ir a la calle Ecowas para comprar unos materiales, así que nos vamos a Roy a comer.

Vamos al ferri para cruzar a Lungi. Nos toca el pintado de naranja, el de Africel, y le cuesta el trayecto 2 horas y 30 minutos. ¡Qué desesperación!

El avión de Brussels aterriza puntual y a las 5:30 p.m. ya estoy abrazando a la Peli y a Fede. ¡Qué gusto me da verlos! Vienen también Adriana, Chelo, Carmen y Maite. Las tres últimas se vendrán conmigo a Kamabai.

Les propongo venirnos vía Port Loko porque el siguiente ferri es a las 8 de la tarde y perderíamos mucho tiempo. A las 10:30 p.m. ya estamos en la Misión cenando una deliciosa sopa que nos ha preparado Jamer. Se sorprenden con la casa y con las habitaciones.

Familia gatuna

Miércoles, 6 de agosto del 2008

Nos pare la gata debajo de la escalera, en la caja de rosarios. Tres gaticos preciosos: dos machos y una hembra. Un poquito más y celebran el cumpleaños el mismo día que yo.

Irene le está enseñando a Seray a limpiar el trasero de las sartenes, y nos está dejando la casa reluciente. Casi le pido a Dios que retrase un poquito más la llegada del contenedor con el invernadero.

El equipo de dentistas está eufórico preparando todo para comenzar mañana la atención al público.

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Jueves, 7 de agosto del 2008

¡Dios santo! Hoy me caen 56 años a la espalda. ¿Tantos?

Me han montado una fiesta sensacional. Éramos un grupo de lo más variopinto: Carmen, Chelo y Maite, dentistas. Irene, ingeniera agrónoma. Coco, abogado-peregrino. Aurora de medio ambiente. Carlos, químico (a pesar de su cara de chaval). Medo, Liza, Princess y Bernardette, le ponían color, moreno por supuesto, a la fiesta. Y no faltaron mis hermanos Agustinos Recoletos de Kamalu. Jamer se encargó de que nada faltase en la mesa. Incluso mató un chivo para la ocasión.

Irene me sorprendió con un puzle de fotografías, que había ido pidiendo a mi familia, y que me ha hecho revivir momentos dormidos en el alma. Cada foto es parte de mí y de lo que soy ahora. Y por cada uno de esos momentos doy gracias a Dios.

Y volvieron a darnos las 10 y las 11, las 12 y la 1 y las 2 y las 3…, como a Sabina en aquel bar de carretera. Con la diferencia de que la luna nos encontró vestidos, aunque con un poquillo más de vino en la sangre. Lo suficiente para no conducir y tener que dormir todos en casa.

Me la pasé genial, y me dije, ¿56 años? ¡Psss, un chaval!

Viernes, 8 de agosto del 2008

Hoy la gente ha llegado a la Misión más temprano que de costumbre. He dado únicamente 25 boletos y han terminado a las 4 de la tarde. Es difícil calcular porque nunca sabemos cómo traen la boca hasta que se sientan delante del sillón. Se han organizado perfectamente: mientras unas ponen la anestesia, otra hace las extracciones. Me dicen que tienen raíces profundas, y una boca en la que les caben media docena de muelas del juicio.

Nos reímos con Carmen y sus diálogos en ingles con Jamer. Dicen yes y yas’ta, y se ríen a carcajadas.

Por la tarde nos vamos de excursión hasta Kamayusufu bajo un aguacero impresionante. Somos tantos que algunos han debido viajar en la caja del Toyota cubiertos con una lona.

Coco y Jamer se han ido a Kanikay para celebrar una Vigilia por el eterno descanso del Director de la Escuela. Murió hace un par de días de SIDA.

Sábado, 9 de agosto del 2008

En la misa me han dado la noticia de que ha muerto Asiatu. Le diagnosticaron Hepatitis B, y no hubo forma de poder controlársela. Supongo que en otro País hubiese sido más fácil. Aquí no. Era una muchacha preciosa, inspectora de policía, y con un montón de sueños por realizar. No he podido borrar su teléfono de mi agenda: es como si no quisiese aceptar la idea de que haya muerto.

Chelo, Carmen y Maite siguen trabajando felices.

Creo que lo dijo Picaso:

Hay personas que hacen del sol una simple mancha amarilla. Pero hay otras que convierten una simple mancha amarilla en un sol.

Os digo esto porque nuestras tres mosqueteras en cada dolor, en cada miseria, en cada mancha… ponen una sonrisa. Y todos se van mejor de lo que vinieron a su consulta.

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Domingo, 10 de agosto del 2008

Vamos a misa a Bumbankakendehka cargados de comida y de juguetes. Quiero que disfruten de la sonrisa de los niños al recibir los regalos.

El Chief, musulmán y sin problemas de poligamia por  lo tanto, queda prendado de Carmen.

Nos bailan danzas tradicionales y nos llenan el Toyota de pomelos.

Plato especial para cenar: huevos a la flamenca. ¡Y olé!

Lunes, 11 de agosto del 2008

Cada vez viene la gente más temprano a recoger los números. Los doy antes de ir a misa. Y esperan sin rechistar el tiempo necesario.

He pedido a Sama, la chiquilla a la que se le murió la hija, que ayude a las dentistas a limpiar el instrumental.

Irene y Carmen están preparando unos garbanzos que cada vez que uno pasa a menos de 10 metros de la cocina se frena un poquillo para olerlos. Yo, incluso les he metido más de una vez la cuchara para ver si estaban bien de sal.

En la cena han dado un grito: un escorpión negro de un tamaño considerable se paseaba tranquilamente por la sala. Supongo que ningún escorpión antes ha sido tan fotografiado como éste.

Miércoles, 13 de agosto del 2008

Carmen sigue practicando su particular inglés y usa las cuatro palabras que se sabe (door, you, women, open) cuando le da y como le da su real gana. Nos reímos con ganas con sus chistes y ocurrencias.

Les sorprende el tamaño de las raíces que tienen las muelas de nuestra gente.

Por la noche, cena especial (dos gallos y cabrito), sevillanas y danzas tribales para despedir a Abrahán Latoza que vuela a Filipinas. Y, por supuesto, el dale a tu cuerpo alegría Macarena. ¡Señor, Señor!

Viernes, 15 de agosto del 2008

Salí para Lungi, vía Port Loko, ayer a las 9:30 de la noche. El avión ha aterrizado a las 2:30 de la madrugada, y Juan Luis y Elena han pasado los controles sin problemas. ¡Qué ganas tenía de verlos! Llegamos a Kamabai a las 6:30 de la mañana.

Juan Luis tiene la ocasión de conocer a Grandpita, el niño del que prometí hacerme cargo. Como siempre, la abuela me lo trae como un pincel de limpio. El crío sonríe y tiene más pelo que yo.

Vienen a pasar el fin de semana Fede, Peli y Adriana. La casa está llena y parece un campo de concentración. Hay colchones por todos los lados. A Fede le hemos acomodado en la capilla. A ver si se le pega algo, jajaja. Es broma, Fede tiene un corazón que no le cabe en el pecho, y si se nos va a devolver cada vaso de agua que demos con generosidad, a él le va a corresponder algo así como la mitad del paraíso.

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Domingo, 17 de agosto del 2008

Llegó el gran día para Juan Luis: la bendición del pozo que financió el voluntariado de su querido Colegio San Agustín de Valladolid en Kamangbangbanranthan.

Vamos todos en fila india: Coco, Carlos, Aurora, Carmen, Chelo, Fede, Adriana, Maite, Irene, Peli, Medo, y un servidor. Os podéis imaginar la cara que ponían al ver pasar tanto blanco por las aldeas. Hay quien resopla en las cuestas, pero todos llegan en buenas condiciones.

En los campos de arroz hay que pasar a la gente a hombros. A mí me toca cruzar a la Peli. ¿Lo que pesa? Sin comentarios.

Juan Luis preside la eucaristía y traducimos a cuatro bandas: español-inglés-criol-limba. ¡Quién me iba a decir a mí que iba a hacer una traducción simultánea del inglés!

Me traen a la niña que había llevado al hospital. Está completamente curada, y en agradecimiento me regalan un gallo. También me piden que le dé nombre a la hija de mi líder cristiano. Como sencillo reconocimiento a su trabajo, le doy el nombre de Irene a la criatura.

A Juan Luis le brillan los ojillos y no puede disimular la emoción. Hemos llevado juguetes y comida, así que Elena tiene la oportunidad de disfrutar de la alegría de dar lo que recogieron en el contenedor. Siempre he dicho que me encantaría ver disfrutar a mis amigos de lo que yo tengo el privilegio de disfrutar constantemente, y hoy mi sueño se estaba haciendo realidad.

De la eucaristía, al pozo. Danzan y cantan, y repiten hasta la saciedad wali-wali (gracias en limba). Tomamos fotos y video. Todos metemos la cabeza debajo del chorro de agua. Nos comemos unos bocadillos de chorizo, tomamos unos vasos de mampa, y de regreso a casa. Esta vez con las mochilas vacías, pero el corazón lleno.

Vuelvo especialmente contento mientras un sinfín de sensaciones me embargan. Sonrío viendo la fila y me parece increíble que estén allí, conmigo, solidarios con los pobres, bajando la cuesta cubierta de humedad. No estoy soñando, es una realidad. Había oído mil veces la frase dreams come true (los sueños se realizan), pero no terminaba de creérmelo del todo. Hoy noto menos el cansancio.

No hay forma de hervir agua para tanta gente. El tanque está seco. Las baterías de las placas solares pidiendo auxilio… Somos un campo de concentración lleno de bolsos por todos los lados. ¡Bendito campo de concentración!

Gracias, amigos, a toda la fila, porque hoy me hicisteis ver y sentir que merece la pena seguir luchando.

Lunes, 18 de agosto del 2008

Vienen con un niño, Yaraba Sesay, en estado avanzado de desnutrición. Coco, Elena y Juan Luis se ofrecen para llevarlo a Makeni. En el Hospital Holy Spirit les dicen que necesita sangre, y el bueno de Coco ofrece la suya. Le pido que se asegure de que todo el instrumental está sin usar.

¡Qué hermoso!: sangre del voluntariado español corriendo por las venas de Sierra Leona.

Miércoles, 20 de agosto del 2008

Después de la misa he ido con Juan Luis, Elena e Irene a Kaburuyan para recoger a una persona que se hiciese responsable de Yaraba Sesay.

En Kamayusufu visitamos la escuela Viana y saludamos a los niños.

El mercado de Kamasikie estaba a reventar y les ha impresionado a los tres. El colorido de los vestidos te estalla en los ojos. Huele a pescado seco y a humedad. Nos saludan con simpatía con su amplia sonrisa mientras apartan los tenderetes con los que han invadido el camino: gafas originales, perfumes, cajetillas de tabaco… Cambian buñuelos por aceite de palmera, o por sal, o por azúcar. No hay dinero para comprar por eso reina el trueque.

El camino está destrozado por las lluvias y cada salto que da el nuevo Toyota me duele en el alma. Intento llevarlo con delicadeza, aunque hay momentos en que le tengo que pedir a Juan Luis que se sujete la hernia.

En Kaburuyan pregunto por mi líder, pero me dicen que está en Makeni. No me queda más remedio que buscar a alguien que me pueda traducir. No me prestan mucha atención y monto en cólera. Mando llamar al Chief y le digo literalmente que si no me da a una persona del poblado para cuidar al niño no vuelvo nunca más. Me da la sensación de que la vida de la criatura es más importante para nosotros que para ellos. Le grito que es un miembro de su comunidad y que debe ejercer como Chief. Por fin manda a un muchacho a una de las aldeas vecinas para llamar a un familiar. Aparece hora y media más tarde con la abuela de Yaraba. Ahora resulta que la que habían enviado con el niño era la bisabuela. La madre no puede venir porque acaba de dar a luz hace dos días. El padre está enfermo. Y la abuela amamanta a su propio hijo. Suspiro.

Elena y Juan Luis comienzan a repartir unas camisetas y se monta la revolución alrededor del Toyota. Ahora sí que nos hacen caso. Sonrío viendo a Juan Luis intentando organizar el poblado en una fila, y me limito a tomar unas fotografías.

De regreso he recogido en la misión los 9 millones que debo pagarle a Sophian para que agilice los papeles del contenedor. Llegó, por fin, ayer y quiere entregárnoslo el sábado por la mañana.

En el hospital de Magbenteh nos dicen que la bisabuela se ha largado con el niño esa misma mañana. Dicen que estaba quejosa de la alimentación y que prefería irse al hospital de Mabesseneh y de paso mirarse en el hospital bautista los ojos. Casi me da un patatús. Hemos dado mil vueltas en Makeni intentando localizarla por las estaciones de las poda-poda (camionetas), pero nada. Es como si se la hubiese tragado la tierra. La abuela se ríe en el Toyota y exploto:

-Mira, si ese niño se muere voy a ir al poblado con la policía y les voy a contar lo irresponsable que habéis sido.

Juan Luis intenta tomar una fotografía de una gasolinera. Le llama la atención el sistema de bombeo del diesel. Alguien le amenaza con una piedra y, como estoy caliente, me bajo y le grito:

Tírala, tírala si tienes narices.

Cómo me vería que la dejó en el suelo sin chistar.

Volvemos a Kamabai cariacontecidos, especialmente Juan Luis. Sé que daría cualquier cosa por que el niño sobreviviese. Intento tranquilizarle diciéndole que es así, que hemos hecho todo lo que hemos podido. Nos sentamos a comer reventados: han sido 8 horas de Toyota de aquí para allá sin lograr nada. En el fondo, me alegro de que le toque vivir estas experiencias de trabajo en primera fila. Estoy seguro que este viaje nos va a unir mucho más de lo que estábamos. Y de que podrá transmitir lo vivido con mayor pasión si cabe.

 Jueves, 21 de agosto del 2008

He concelebrado de nuevo con Juan Luis y esta vez se nos ha unido Chelo. Me gusta ver cómo Juan Luis disfruta de cada momento: Pa Bangura y su especial campana (un raíl de tren), el amanecer, las palmas en la celebración… Cierto que el Santuario de la Virgen de África tiene algo de mágico a la luz de las velas.

Al regresar ha sucedido lo que me temía. He repartido 30 números para problemas dentales, pero había más de 80 madres con los niños atados a la espalda esperando. Ya se había corrido la voz de que las doctoras estaban dando papillas y leche. En este País el boca a boca funciona de maravilla.

He tomado video y he dejado que ellos mismos organizasen lo que a simple vista parecía un autentico campo de refugiados.

Jamer se ha ido con Edgar a Freetown y he aprovechado para pedirle que haga unas compras y que cambie dinero.

De Kassassie I ha venido Yandie con su pequeña hija Isata. Venía en unas condiciones lamentables y sin reaccionar a ningún estímulo. Le he dicho a Yandie que se fuese a Makeni con una carta para el hospital, pero no habla inglés y nunca ha viajado sola a la ciudad. He pedido ayuda y todos estaban más preocupados de conseguir el bote de leche que de la situación de la niña. Alguien se ha ofrecido a acompañarla si le pagaba algo. He montado en cólera y les he dicho de todo.  Al fin, y después de explicarle 100 veces lo que tenía que hacer, ha ido sola.

Me piden constantemente que vea si el niño o la niña tienen realmente malaria. Les digo que solo se identificar los síntomas que aprendí viendo a las doctoras cubanas. Nos traen una criatura con síndrome de Down e inmediatamente Carmen se ofrece para apadrinarla y que no le falte comida. A esta Carmen se le escapa el gran corazón que tiene en cada gesto de ternura.

 Llueve a mares. La gente soporta estoicamente una fila inacabable. La leche es cara y un lujo que no se pueden permitir, así que esperaran todo lo que haga falta.

No puedo más, estoy realmente agotado y el cuerpo me pide dormir. Hace mucho tiempo que no me dormía dos horas por la tarde. Me despiertan los gritos del porche. De nuevo han vuelto los niños al reclamo de los dulces y de los globos. Se divierten con la gallinita ciega y jugando al pañuelo. Disfruto viéndoles divertirse.

Vuelve Yandie del hospital con la niña viva. La criatura es hermosa y tiene unos ojos que no le caben en la cara. Me dice que le han puesto a Isata dos inyecciones, y que le han dado medicinas. Le doy papilla, leche y galletas, y me da emocionada las gracias. Vuelve a Kassassie, 5 kilómetros caminando, con su retoño atado a la espalda y con la sonrisa en los labios. Se le ve contenta. Yo también lo estoy: necesitaba alguna buena noticia para levantar el ánimo.

Cenamos tarde. De sobremesa nos puede la nostalgia y cantamos a voz en grito Cuéntame, Eva María, y hasta el Poromponpero. Me duelen los dedos porque las cuerdas de la guitarra son de acero y ya hace mucho tiempo que no la tocaba. Seguimos con Jotas Castellanas y el clásico Volver, volver. Coco comparte el galón de mampa que le han traído, y a Carmen se le suelta la lengua piropeando a los Recoletos, que dice ella. Hay un ambiente excelente en la casa y se que lo echaré en falta cuando se vayan, pero la vida debe de seguir y cada uno de ellos tiene la suya propia. Somos nosotros quienes libremente hemos hecho la opción de compartir toda la nuestra con este pueblo. Y lo hacemos a gusto.

Ensalada especial a cargo de Elena. Me voy a terminar acostumbrando a lo rico, y el estómago va a extrañar a los huéspedes tanto o más que yo.

Me cuesta dormirme. Por mucho que lo intento no logro quitarme de la cabeza la imagen de la abuela caminando con Yaraba Sesay a la espalda. ¿Estará vivo? Sonrió pensando en los ojazos abiertos de par en par de Isata y me duermo asomado a ellos.

Sábado, 23 de agosto el 2008

El contenedor, ¡por fin! Abrimos el candado y parece que no han tocado nada. El muelle de descarga nos viene de maravilla, pero no calculamos el ancho de la acera para bajar el generador grande al taller y hay que improvisar una rampa de madera. Está diluviando. Nuestros trabajadores están fuertes como miuras y sorprenden tanto a Elena y Juan Luis, como a Irene.

Le regalo a Sophian unas cajas de carne en agradecimiento por los servicios prestados. También al conductor del camión y a sus ayudantes.

Coco, Maite, Chelo, Carmen y Carlos se van en poda-poda a Freetwon. No quieren perderse la experiencia de viajar en tan particular vehículo. Solo me queda rezar para que lleguen sanos y salvos, porque la mortalidad del motor de las poda-poda en carretera es la misma que la de los niños: cuatro de cada diez revientan, o les estallan las ruedas.

Pasamos el día identificando las cajas especiales: jamón, chorizo, salchichón, vino, alcachofas… ¡Y luego queréis que adelgacemos! Mi hermana siempre me pide que coma con conocimiento, y tendré que comenzar a hacerle caso.

Domingo, 24 de agosto del 2008

Madrugamos para ver España-USA, la final de baloncesto de las olimpiadas. Irene ha decorado la casa con una gran pancarta donde se puede leer Somos la Ñ. Vibramos con los nuestros y con el pan tostado con tomate. Perdimos, ¿qué le vamos a hacer?, pero el partido nos dejó a todos un buen sabor de boca. Solo faltaron los churros con chocolate.

Por la tarde me voy con Elizabeth, Aurora, Medo e Irene A Freetown para despedir a Chelo, Carmen y Maite. Aprovechamos también para celebrar una fiesta de despedida a Liza en Paddy’s. Fue el regalo que me pidió antes de volar a España: que invitase a sus amigas Sallay, Lydia y Fanta a cenar.

Al final, concurso de baile africano para hombres. ¡Dios santo!, nada más de recordar cómo se doblaban, me rompo. La pasamos bien, increíblemente bien, a pesar de la nostalgia de las despedidas.

Lunes, 25 de agosto del 2008

Vuelvo a casa conduciendo ensimismado. Es increíble la cantidad de gente buena que anda suelta por el mundo. Y que regalazo me ha hecho Dios permitiendo que me topase con ellas. Cada una a su estilo: las tres andarinas, las tres sonrientes, las tres buenas profesionales…, han puesto su granito de arena para paliar el dolor de nuestra gente. Y lo han hecho como si nada, como si fuese lo más natural del mundo.

Chelo, Carmen, Maite, os recuerdo, os recuerdan, con cariño. Y todavía después de mucho tiempo, el corredor de nuestra casa se llena a las 5 de la madrugada de niños esperando la leche en polvo y las medicinas porque su bele está dry (estreñido), o tiene caca fast-fast (diarrea). Y  los huevos han perdido las castañuelas flamencas, para convertirse en los huevillos de siempre.

Gracias, de corazón, por todo lo que nos habéis dado, y por todo lo que se que nos vais a dar.

 Martes, 26 de agosto del 2008

No sé qué me pasa, pero siento como si fuese perdiendo fuerza. Supongo que será el cansancio porque no creo que esté enfermo. También es cierto que han sido unos días llenos de compañía, pero agotadores por tanto viaje.

He llevado a un niño al Hospital Holy Spirit, ¡otro más! Allí me han comentado que el Dr. Turay había vuelto de USA, y le he llamado inmediatamente invitándole a cenar en Kamabai. Mientras cambiaba el aceite del Toyota Irene, las mujeres se han ido de compras para hacerse trajes típicos africanos. Elizabeth se encargaba de que el precio fuese justo.

La familia Sesay se ha presentado al completo en la misión para agradecer el apoyo que reciben de nuestra parte y, sobre todo, el viaje de Liza para estudiar en la CEU San Pablo de Madrid. Hemos orado juntos agradeciendo a Dios, que al fin y al cabo es el que va tejiendo nuestras vidas, sus bendiciones. He insistido en la responsabilidad que tiene Liza para con su pueblo. Se ha convertido en una puerta abierta, en un signo de esperanza…: si ella pudo, ¿por qué yo no? Su vida, como la de casi todos en este País, no ha sido fácil, pero supo aprovechar la mano que se le tendió.

Elena sigue cocinando en plan madre, y a fe que la vamos a echar en falta. Nosotros, su variedad de ensaladas frías, los pikines del barrio sus bolsas de ropa limpia y los juguetes.

Irene sigue con su reto personal de dejar la misión ordenada. Hoy lo han hecho con una bodega donde las ratas, gigantes dicen ellos, habían echado raíces. Que no las vea Jamer que éste cocina todo lo que se mueve. Y hablo absolutamente en serio.

Me llama Juan Luis con su número de teléfono español lo que no deja de sorprenderme. Me dice que ha caminado un kilómetro para buscar cobertura, y me cuenta que el Toyota se les ha quedado clavado en medio de los arrozales junto a Kualsho. No consiguen comunicar con Edgar para que vaya a rescatarlos. No está mal la aventura misionera para enriquecer sus experiencias.

El doctor Turay se ha presentado a cenar puntual, y he agradecido su presencia. Incluso le he comentado la posibilidad de trabajar un día a la semana con nosotros y le ha parecido la idea estupenda.

Miércoles, 27 de agosto del 2008: Santa Mónica.

Voy al hospital con una mujer en unas condiciones lamentables. Supongo que, de alguna forma, la Santa estará contenta de que dedique parte del día a cuidar de una madre. Al pasar por el check point de Makeni, les doy unas cajas de carne a los policías y me dan mil veces las gracias. También dejo unas cajas para el Jefe en la Comisaría.

En Magbenteh me llevo la sorpresa de que ha vuelto la bisabuela con el niño Yaraba. Está mejor, aunque más delgado.

Mientras preparamos la cena de despedida, Elena disfruta dando bolsas de ropa nueva y juguetes a los pikines que vienen limpios convirtiendo el porche en el día de los Reyes Magos. Ha hecho una campaña heroica de higiene corporal con tal éxito que a algunos de los niños ni los reconocía de lo relucientes que estaban. Cada vez me convenzo más de la importancia de dar charlas de educación en la salud a las mamás.

Juan Luis me da ánimos, sabe que los necesito. Me pide que mire para atrás y que vea todo lo que hemos logrado en poco tiempo. Lo que pasa es que uno quisiera correr más y siente que no llega a todo.

Jueves, 28 de agosto del 2008: San Agustín

Concelebro con Juan Luis y Jamer en el Santuario. Edgar me manda un texto: ¡Viva San Agustín! Nos hubiese gustado celebrarlo todos juntos pero nos es imposible.

Chema y Bruno nos han invitado a comer en Florence Restaurant, un restaurante italiano a la orilla del mar en la playa Laja, cerca de Number II River. Vamos Medo, Irene, Juan Luis, Elena y yo. Allí nos esperaban también Peli, Adriana y Fede. El lugar es paradisiaco, realmente hermoso. Lo conoció Chema cuando trabajaba con los niños soldados en Saint Michael.

El menú, de película: cangrejos gigantes, langostas, vino blanco…

Compartimos proyectos y experiencias, que de eso Chema y la Peli saben un montón. Estoy a gusto, y se me nota. Necesitaba un pequeño descanso.

Al atardecer vamos a Freetown, nos instalamos en el Hotel Family Kingdom, y nos vamos a cenar a Roy. Esta vez pagan los agustinos, como Dios manda. También las copas. Duermo en una especie de chalet con Medo. Le pregunto que por qué se va a dormir dejando la televisión encendida, y me contesta que el hotel es muy caro y hay que gastarles algo. Me da un ataque de risa.

Acompañamos a Elena y a Juan Luis al helicóptero. Vuelan de madrugada. Hay poco que decirse, o tantas cosas que preferimos callar. Nos abrazamos. Los veo partir y suspiro dando gracias a Dios por los hermanos. Nunca sabrán todo el bien que me hicieron con su visita.

Sábado, 30 de agosto del 2008

Nos llega el segundo contenedor. Y también lo debemos descargar con lluvia. Irene está que no cabe en sí de gozo viendo todo lo que le envían. Nunca agradeceremos lo suficiente a Iter de Murcia el detalle que han tenido con nosotros al donarnos el invernadero. Pensamos utilizarlo como parte del Proyecto Educativo de OKP (Ole Kamabai Projet). Y, por supuesto, surtir a nuestros pikines de una buena alimentación a base de verduras de primerísima calidad.

Desmond, el hermano de Liza, cazó una bataha y nos trajo un par de patas. Hemos invitado a toda su familia a cenar y les he preparado un calderete de venado como para chuparse los dedos. ¡Con qué apetito comen!

Han agradecido el detalle y hemos rezado juntos antes de despedirnos para que la experiencia de Liza en España sea positiva.

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Domingo, 31 de agosto del 2008

Otro viaje a Lungi vía Port Loko, otro más. Esta vez con Carlos, Aurora y Elizabeth.

Aurora ha sido el alma gemela de Liza en Kamabai y se han hecho inseparables amigas. Me alegra el que puedan volar los tres juntos. Además, Aurora ha invitado a Liza a pasar unos días con ella en su casa, antes de ir a la Residencia.

He hablado con Liza y no podía disimular la emoción de sentir que un sueño se hacía realidad.

No compitas, le he pedido, se tu misma. No te olvides que eres de Kakola, y no te avergüences nunca de tu color, aunque alguna persona quiera hacerte sentir inferior por ello. Eres distinta, ni mejor, ni peor. Y es un derecho ser diferente. Te vas a mover entre estudiantes acomodados que se dan caprichos que tú no te los puedes permitir. No te apenes por ello y diles sonriente que eres pobre. Estoy seguro que los más inteligentes verán en seguida tu gran corazón e intentarán ser tus amigos. Todos en Kamabai vamos a estar pendientes de ti: nos alegraremos de tus éxitos y te daremos fuerza cuando te sientas sola y cansada. Se fuerte como siempre lo has sido.

Se me puso un nudo en la garganta, los abracé, y arranqué el Toyota de vuelta a Kamabai.

Una respuesta a “Africa ken kahuthukuma hoh keyan: Agosto 2008

  1. Gracias por compartir esta bitácora-diario personal suyo, fray José Luis. Muchas veces el mundo me llena de ruido la cabeza y el corazón, y leer estos artículos suyos me devuelven a mi centro, y me acuerdo de lo agradecida que estoy por todo lo que el Señor me ha dado y lo mucho que puedo compartir con aquellos que no tienen. Porque en realidad lo que he recibido es para compartirlo, no para dejármelo en privado. Mil gracias nuevamente e infinitamente. El Señor lo bendiga y lo proteja y le muestre su rostro de Amor. Saludos y feliz 2019 desde Costa Rica. Unidos por la oración.

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