Africa ken kahuthukuma hoh keyan: Julio 2008

Kamayusufu ayuda8

Martes, 1 de julio del 2008

Seguimos repartiendo ropa y comida. Esta vez en Kassassie II, Bandankoro y Kamayusufu. Me he tenido que enojar muy seriamente para que hiciesen orden y no metiesen la mano en las cajas. En Bandankoro incluso les he dicho que no volvía a darles nada en un tiempo largo.

Al ver a una mujer con labio leporino en Kassassie II he recordado que vienen unos doctores americanos a hacer ese tipo de operaciones gratuitamente en el Holy Spirit Hospital de Makeni. Le he sacado una fotografía para llevarla al hospital y que me digan si se puede hacer algo.

Jueves, 3 de julio del 2008

Manuel sale para Freetown para arreglar los papeles del camión Toyota y arreglar la residencia de Jamer. Coco se apunta porque le gusta nadar en el mar más que a los delfines.

Lo bueno es que como tenemos dos coches, puedo seguir trabajando a tope.

Vienen los dos chavales que estaban poniendo el piso en la casa de voluntarios para terminar el trabajo y hemos diseñado algo bonito para el porche. Al final, va a parecer la casa de Lo que el viento se llevó.

Carlos Loroño me manda los visados de todos los voluntarios: once en total. Antes, ese trabajo me lo hacía el libanés Daher Yazbeck, nuestro cónsul honorario, al módico precio de 140 dólares cada uno. Lo que, multiplicado por once personas, nos da un monto de 1.540 dólares. A mi buen amigo Carlos, por el mismo trabajo, le he tenido que abonar la suma de 900 dólares. Así que, sentado sonriente en una silla e invitándome a un café, me estaba soplando mi cónsul 640 dólares. ¡Tan caro café! ¡Guau!, lo que aprende uno en la vida. Creedme que estoy haciendo un master en negocios.

Además, el bueno de Carlos me consigue un cambio de los euros sensacional, incluso mejor que la Hermana Elisa, que ya es decir. El último, 4.500 leones por euro. Naturalmente que la buena de la monjita me ha pedido toda la información para cambiarlos ella al mismo precio.

Sábado, 5 de julio del 2008

El País está paralizado por las elecciones. Y digo paralizado, porque cualquier motivo es bueno para ponerse a danzar por las calles y no trabajar los poquitos que tienen trabajo fijo. Kamabai no podía ser menos y a las 6 de la mañana, cuando llegué al Santuario para celebrar la misa, ya había una gran cola esperando que abriesen las urnas (léase cajas de cartón).

Eligen al alcalde del pueblo (diferente del Chief que es hereditario) y a los speakers, o consejeros. ¿Qué pintan? Nada, o casi nada. Nuestro pueblo acepta mejor la autoridad tradicional del Chief que la de los políticos al uso actual. Supongo que es porque lo han mamado. Recordad el conflicto de poderes del que os hablé hace tiempo entre el Paramount Chief, Issah Sherif, y mi amigo, el Honorable Yeapoh Kondeh Conteh. No se pueden ver ni en pintura, y cada uno de ellos se considera el auténtico responsable del desarrollo del Biriwa Chiefdom. Aunque luego ninguno de los dos haga nada. Yo, por si acaso, bailo con los dos.

Domingo, 6 de julio del 2008

Me gusta sorprender a la gente de mis aldeas y presentarme a celebrar la eucaristía sin avisar. Así, me doy cuenta de la real asistencia. No me gusta que vayan únicamente cuando saben que voy a ir yo, porque desgraciadamente las visitas son muy distanciadas por la imposibilidad de atender a tantos.

He ido a Kayonkro y no había nadie en la capilla. Me ha sorprendido porque se suelen reunir bastantes personas. Luego me he enterado de que había muerto el Chief de Senkuya, Amadu Gari, y que todo el mundo había asistido a dar el pésame. Incluso yo me he parado un momento en la aldea para saludar a la gente. Siempre me reciben con cariño a pesar de ser musulmanes la mayoría.

Manuel me ha pegado un susto. Habíamos invitado a Cel, voluntaria filipina, y a un nuevo sacerdote javeriano también filipino para celebrar su despedida. Todo estaba listo, y a las 8 de la noche todavía no había aparecido. He preguntado si alguien sabía qué rumbo había tomado para salir a buscarlo, cuando se ha presentado sonriente en la puerta. Casi lo mato.

¿Os dije que Jamer era un cocinero extraordinario? Pues os dije poco. Ahora resulta que su padre tiene un restaurante, y que ha heredado el gusto culinario familiar. ¡Qué cena nos ha preparado! Y puro marisco, para el colesterol, aunque aquí no lo tengamos que cuidar tanto: cangrejos, langostinos… El caso es que se va al campo, arranca unas hierbas, pone a hervir unos pollos en ellas, y uno toca el cielo con la lengua de rico que le sabe. ¡Y todo al morro, que diría mi madre! Y lo sirve en hojas de plátano y con detalles decorativos que envidiaría el mismo Arguiñano.

Se le veía a Manuel feliz. Nos bebimos el Nilo y sus afluentes, y le hice jurar que volvería.

Y para que la dicha fuese completa, ahí estaba Nadal subiéndonos la adrenalina y barriendo a Federer los dos primeros sets en la final de Wimbledon. Luego se nos fue la señal por el agua, y nunca pudimos saber qué había sido de la final, hasta que Terry llamó a Joseph desde Inglaterra y le contó el partidazo que nos habíamos perdido.

Lunes, 7 de julio del 2008

Uno de enero, dos de febrero, tres de marzo, cuatro de abril….

Lalalalala, lalalalala, siete de julio San Fermín…

Buen día para terminar de poner las bombas en 14 nuevos pozos de agua, diez de ellos donados por la CAN y su programa Tú eliges, tú decides: Kadagbana I, Kamafondo, Kamathoro, Kamoi, Kassassie II, Kamayeh, Katekeyan I, Kamagbengbeh, Kamadanthili, y Mile 14.

De los otros 4, el de Kamayusufu fue donado por la Delegación Sur USA de los Agustinos Recoletos. Donde hay confianza da… eso. Y es que hasta ahora he cumplido la promesa que les hice cuando en el 2005 me dieron el dinero. Otro de los pozos, el de Kamangbangbanranthan, lo donó el voluntariado misionero del Colegio San Agustín de Valladolid. Otro más, el pueblo de Cortes de Navarra. En mi visita del pasado año les enseñé fotos del pozo que financiaron en Kassassie I, pero el dinero llegaba para dos. Y en Katekeyan II, tienen el segundo. Los de la parroquia de Nuestra Señora de la Buena Vista de Getafe se encargaron del de Kamabala.

Y todavía tenemos en la lista de espera el que el Colegio San Agustín de Chiclana de la Frontera, con Florencio Juntas a la cabeza, nos ha donado. Se nos ha desatado el diluvio universal, y por este año no podemos hacer más.

Tengo que hacer mención especial a las autenticas palizas que el bueno de Manuel se ha pegado para dejar todos terminados antes de su viaje a Filipinas. Ni nosotros nos creímos capaces de hacer tantos, pero ahí están. Y ahora, gracias a vuestra generosidad, los niños de 14 aldeas tendrán acceso a un agua limpia de gusanos.

¡Viva San Fermín!, carajo. Como veis, estoy eufórico.

Y no me quita el buen humor ni el artículo que publica El País.

África se fue de la cumbre del G8 con las manos vacías. Los siete presidentes del continente que se han reunido con los dirigentes de los países más ricos no han logrado arrancarles la confirmación de que les duplicarán las ayudas a partir de 2010 o que les darán en un plazo concreto decenas de miles de millones para combatir el sida, la malaria y la tuberculosis. Salvo que se produzca un milagro en la declaración final del miércoles, África tendrá que seguir apañándoselas como pueda.

La gran mayoría de los países africanos son deficitarios en energía y para comer dependen en buena medida del Plan Mundial de Alimentos de Naciones Unidas. Un programa que, por cierto, necesita de una inyección de fondos de cerca de 750 millones de dólares urgentemente para seguir alimentando a más de 73 millones de personas en todo el mundo.

Los llamados “objetivos del milenio” eran la drástica reducción de la pobreza y el hambre, la disminución de la tasa de mortalidad infantil y la de las muertes causadas por el sida, la malaria y otras enfermedades; y la educación primaria para todos. En vez de esto, la crisis derivada del alza de los precios del petróleo y los alimentos ha disparado los índices de pobreza en al menos una treintena de países africanos.

Seguimos de pobres, qué le vamos a hacer. Y somos uno de esa treintena de países en los que se ha disparado la pobreza. Y los niños seguirán muriendo entre mis brazos por eso de ser fieles a la tasa de mortalidad infantil.

Dicen, quienes entienden de esto, que en Sierra Leona se dan las mismas o peores circunstancias que cuando explotó la guerra. Pero sabemos que eso les importa muy poco a los del G-8. Bastante tenían con fotografiarse plantando un arbolito.

Miércoles, 9 de julio del 2008

Da gusto esto de tener internet en casa y poder disfrutar del día a día de lo que pasa en la Provincia a través de su página web. Hoy me he enterado del homenaje, merecido sin duda, que le han hecho en Querétaro a mi buen amigo José Félix Troncoso. Un día, hace ya unos años, fuimos San Cosme y San Damián. A él, la diabetes lo convirtió en Don Damián, o sea, ecónomo de la Provincia. Y a mí los rebeldes casi me encasquetan el San en la coronilla. Parece que todavía no estaba listo para la gracia del martirio. Y no me importo nada el que Dios me concediese otra oportunidad de ser bueno. Pero el susto fue morrocotudo.

Recuerdo con un cariño infinito nuestros duelos fratricidas a pelota pala en el frontón del Colegio San Agustín de Valladolid: Jubera-José Félix contra Pepe El Busto-Garayoa. Nos dejábamos el alma en cada tanto. Y Pepe echaba espumarajos contra el demonio cada vez que yo fallaba. Reíamos y disfrutábamos como chiquillos. Mucha culpa de que hoy siga teniendo al San Agustín en mi corazón es la calidad de compañeros con los que me toco compartir 9 años de mi vida.

Paso a la posteridad la presentación de José Félix como nuevo Superior de la Comunidad.

-¿Qué hace un chico como yo en un lugar como este?, se preguntaba.

La respuesta nos la dio el tiempo: poner una poco de humanidad y de ternura en el difícil mundo de una comunidad numerosa y compleja por la diferencia de edad de los religiosos.

Me alegro de que siga siendo la persona buena y bondadosa que yo conocí, y de que se lo reconozcan. Desde Sierra Leona, José Félix, me uno al homenaje de admiración y cariño.

Viene Manuel a mi habitación.

-¿José, qué meto en la maleta?, no tengo nada.

Pues sí que es una buena pregunta. Le digo que haga como yo, que la lleve vacía y que la traiga llena. Y es que hasta vergüenza da meter las camisetas que tenemos.

Manuel aeropuerto

Jueves, 10 de julio del 2008

Hemos salido sin prisas para Lungi, como si no quisiésemos que se fuese Manuel. Pero necesita descansar. Decidimos viajar vía Port Loko y dormir en Freetown cruzando en ferri. Manuel me pide conducir.

-Descansa, que lo vas a necesitar, dice.

Comemos a las 12 un pescado con bien de pimienta, como a ellos les gusta, y nos damos un abrazo de despedida porque no tenemos ni idea de a qué hora podremos cruzar.

Medo y yo nos llevamos la sorpresa de que han reparado el viejo ferri, Mahera, y que el siguiente viaje es a las 2:30. ¡Bien! El ferri Mahera es más digno de un desguace que de andar a sus años de aquí para allá. Es igualito que su hermano, el que pintó Africel de naranja, pero sin maquillar. Así que, si decides subirte, te santiguas primero. No hay muchos coches (¿por miedo, o por el horario?), y aparcamos holgados.

-Tu seguridad es lo primero

Un poco borradillo, pero aún puedes leer el letrero enfrente de tus narices.

No quiero ser ave de mal agüero, pero supongo que un día no muy lejano se lo tragará el mar con todos sus pasajeros. ¡Tiempo al tiempo!

Cenamos, como ya es costumbre, en Roy, y recalamos en Diana (con una foto de la Princesa de Gales en la puerta) Guest House, porque Jay está a tope y no tienen ni una sola cama libre. No está mal del todo, es igual de cutre pero 5 mil leones más barata y con el mismo desayuno continental.

 Sábado, 12 de julio del 2008

No sabe uno realmente el espacio que ocupa un compañero hasta que se va de vacaciones. Pero bueno, cuando yo salgo es a Manuel a quien le toca apechugar con todo el trabajo.

A las 5:30 am sonaba el despertador, y hasta las 2:30 de la tarde me podía sentar a comer un poco de arroz.

Creo que os conté hace tiempo, y si es así me lo perdonáis y no me digáis que repito mucho, que una muchacha enferma mental había sido violada. Dio a luz un niño, pero ella aseguró siempre que no era suyo, que simplemente tenía gusanos… La madre de la muchacha tomó al niño entre sus brazos, y no lo ha soltado desde entonces. Vino a la misión a pedirme leche y a prometerme que si le ayudaba, ella sacaba adelante a la criatura. La verdad es que la abuela lo cuida con una ternura infinita, y siempre lo trae inmaculadamente limpio, que no suele ser lo más común por estas tierras. Sonrío al verlos y le doy el bote de leche. Siempre me repite lo mismo:

-Es tu pikin, Grandpa. Si tu no lo alimentas el niño muere, y mira qué hermoso que está. Yo ya no tengo leche en mis pechos.

Y me los enseña para que le crea.

¿Recordáis los botes de leche que me enviáis? ¿Y las papillas? Pues para este niño como para tantos, es la diferencia entre vivir o morir.

He llevado varilla de acero para las columnas de Bumbandain, y de allí me he acercado a Kamakontekay  a recoger madera para el Kinder. Es la primera vez que veían por la aldea un Toyota, así que me han rodeado aplaudiendo entusiasmados. Me han regalado 4 huevos pequeñicos, como los de mis gallinas, y les he prometido cenármelos tranquilamente por la noche.

La gente del poblado ha hecho el camino entre Kamakontekay y Bumbandain a mano, para que pudiésemos sacar la madera. Les he prometido usarlo también para llevarles alimentos y ropa.

Sama ha venido con su niña de 1 año y nueve meses, Mbalu. Es tarde y es inútil mandarla hoy al hospital, y no me atrevo a dar medicina sin estar seguro del problema. Los síntomas son de tifus y malaria, pero vete tú a saber. Además tiene la espalda en carne viva.  Le pido que vuelva mañana temprano y decidimos qué hacer.

Medo viene a cenar, y como no podemos ver la televisión porque nos han suspendido el servicio del satélite por falta de pago, ha decidido que viésemos una película de las mil que tenemos en DVD. Ha elegido El Zorro, esa en la que trabaja nuestro españolísimo y guapo nacional Antonio Banderas, junto con Anthony Hopkins. Y la hemos disfrutado como chiquillos a pesar de haberla visto yo unas cuatro veces anteriormente.

Estoy rendido, ha sido uno de esos días inacabables en los que uno agarra la cama y se muere en ella.

 Domingo, 13 de julio del 2008

Los domingos son el único día de la semana que uno puede permitirse el lujo de levantarse un poquito más tarde. Llamo tarde a las 7:30 am. El problema es que aquí todo el mundo se levanta al canto del gallo, y da por supuesto que tú debes hacerlo también. Bien temprano sonó el teléfono. Era Adama Sesay, Black que le llamo yo. Volviendo ayer de lavarse, a eso de las 7 de la tarde, le picó una cobra negra en el pie, y ha pasado toda la noche con fiebre. Le regaño por no haberme llamado ayer, y me dice que lo hizo pero que tenía el teléfono apagado. La he llevado al dispensario de Kamabai ya que de las poquitas cosas que tienen es suero antiofídico. Le han inyectado, y gracias a Dios, ha comenzado a remitir la fiebre. Si en vez de pisar una cobra negra, pisa una mamba amarilla, estaría escribiendo con rabia lamentando la muerte de la chiquilla. Ahora entiendo el por qué Medo dice que el veneno de la cobra no es powerfull (poderoso).

Hemos hecho una homilía compartida, porque si de algo sabe mi pueblo es de cómo trabajar el campo para intentar producir el 100% por uno. Inundan el paisaje de granout (cacahuete). Y es tiempo de atar los chivos para que no se coman la semilla o la planta joven. Tantos cacahuetes que he comido en mi vida, y nunca se me había ocurrido verlos crecer. Ni idea tenía de cómo era la planta.

Me han dejado claro que aceptar la palabra de Dios es más difícil que simplemente oírla. Más trabajoso, decía alguno. Pero que solo el trabajo constante hace que tu cosecha sea buena. Cierto que tanto en tu vida de fe como en tu parcela, siempre aparece algún cabrito mal atado (lo de cabrito va sin doble sentido) que te echa a perder lo sembrado. Habrá que estar siempre vigilantes para que nadie destruya nuestro campo. Hermoso, de verdad.

Sama y Mbalu

Al volver a casa, Sama me estaba esperando con su criatura en los brazos. Le he dado la carta para el hospital, un dinerillo para el transporte y para comprar comida, y le he prometido que mañana pasaría a visitarlas en Makeni.

Yo sé que cuando se hace un donativo, gusta ver la obra material realizada. Supongo que es por eso por lo que no tenemos problema en conseguir fondos para escuelas, pozos, capillas… Nos es más difícil disponer de un fondo de emergencias (incendios con pérdida de casas y de cosecha, etc), fondo de salud, fondo de becas para maestros… Os sorprendería, por ejemplo, conocer la cantidad de personas a las que habéis salvado la vida los que colaboráis con el fondo de salud. Personas que no llevan rotulado vuestro nombre en la frente, pero que cada día que pasa piden a su Dios por vosotros y por vuestras familias. Y que se han convertido en monumentos vivos de vuestra generosidad. Personas que toman entre sus manos las mías, y las besan porque no pueden besar las vuestras. Unos lograron sobrevivir, otros murieron, pero todos se quedan con la alegría en el alma de haber encontrado al menos una puerta abierta: la puerta de vuestro corazón. No es poesía, es la realidad que nos toca convivir cada día: la lucha de los pobres por la supervivencia.

Hay revuelo de música y gentes en Kamabai. Parece que llegaron los de la ONG Plan, y me he metido en medio de la salsa para ver qué se cocinaba. Vaya por Dios, se trata de concienciar a los jóvenes y a los niños de sus derechos. Y para eso se han venido a grabar un programa de radio donde los protagonistas (¿?) son los niños para ponerlo en antena mañana. Me cuentan también, que la ONG Plan ayudaba antes en programas de becas de estudio, pero ante el desastre de la asistencia y la falta de control académico, decidió invertir en otros menesteres. No me es a mí ajeno el tema del todo.

IMG_1507

Lunes, 14 de julio del 2008

Me pesa la casa un montón, pero bueno, me consuela el saber que son poquitos días y que pronto vuelven Jamer y Coco.

He ido a Makeni con Babai, un chaval con menos luces que un eclipse total, pero bueno hasta decir basta. Con lo que ganó en los pozos de agua se quería comprar una bicicleta y un teléfono. De paso, un pantalón y unas gafas de sol. Y ha vuelto a la misión feliz y agradecido. Le he dicho a Medo que ejerza de padre adoptivo porque si no se va a gastar el dinero en dos días.

He pasado por el Hospital Holy Spirit y he preguntado por Sama y la niña. Me dice la enfermera que como no tenían camas libres, le pidieron esperar un rato en la sala de curas, pero que la muchacha se fue con la excusa de conseguir algo y que nunca volvió. La verdad que me he enojado y me he propuesto localizarla en Kamabai porque la niña no se veía nada de bien. He ido a la casa donde alquila, y me han dicho que pasó ayer por la tarde en transporte público, y gritando que la niña estaba muerta. Me he quedado de piedra, pero no sé en qué aldea vive para ir a confirmar la noticia.

No paro de mirar la fotografía que les tomé hace tan solo dos días. Y me pregunto si no debí de correr al hospital entonces mismo, cuando el instinto me decía que algo no estaba bien. Me tortura la idea de pensar que quizás si hubiese corrido, Mbalu estaría viva.

Había quedado en llevar comida y ropa a Maforay, así que no me ha quedado más remedio que llenar el Toyota e ir a la aldea. Es hermoso poner aunque sea un poquito de comida en las manos de esta buena gente. Especialmente soy feliz cuando les doy a los niños las papillas y la leche.  Estaba más sensible que de costumbre porque en cada carita infantil veía a la niña Mbalu Sesay con los ojos comidos por la fiebre. He tenido que respirar profundamente varias veces, mirar al cielo, y creer que hoy tenemos un angelico más disfrutando de una vida más digna de la que le tocó vivir. Y que allí, en los brazos del Dios Bueno, duerme con una sonrisa en los labios. La sonrisa que yo no le pude ver.

Intentaré visitar a Sama, la muchachita que a sus 16 años se atrevió a dar vida cuando todos le invitaban a abortar, y que siempre me agradecía la oportunidad que le había brindado para continuar sus estudios de Secundaria. Ella quería un mejor futuro para su hija. Una hija a la que nunca consideró un mistake (error), como dicen algunas. Dios sabe por qué hace las cosas.

Me llama Joseph diciéndome que el jueves se viene a dormir a Kamabai, y que el viernes irá a recoger a Coco y a Jamer a Freetown. Edgar está con malaria. ¡Vaya por Dios!, parece que el mosquito se está cebando con los hermanos filipinos. Me alegra la idea de que Joseph venga porque las sobremesas con él son realmente sabrosas.

Martes, 15 de julio del 2008

A las 4 de la madrugada ya estaba en la ducha, y a las 5 en la carretera rumbo a Freetown. Al estar solo no me puedo permitir el lujo de hacer noche, así que decidí volver el mismo día por la tarde.

He pasado por la casa de los Javerianos de Kissy, y Carlos Loroño se ha sorprendido por lo temprano. Me dice que DHL no les ha entregado nada, lo que significa que en Madrid no cambiaron la dirección del sobre como le prometieron a Juan Luis. En la central me aseguran que enviaron el paquete a Caritas Makeni. Y los de la oficina de Caritas Makeni de Freetown, me hicieron el gran favor de enviármelo a la oficina del obispo de Makeni. Se me ha quedado una cara de tonto que para qué os cuento. Y es que el principal motivo del viaje a Freetown era recoger los originales del envío del contenedor y dárselos a Sophian junto con 3 millones de leones para comenzar a ablandar manos.

Le he dado el dinero a Sophian, he renovado la subscripción del satélite de la televisión, he comido en el restaurante Indochina que era el único que daba almuerzo tan temprano, y me he vuelto para casa.

Ahora resulta que el truco del Real Madrid para ganar la liga este año no fue ni Robinho, ni Sergio Ramos, ni Raúl… El secreto del equipo es la fe. Me lo ha descubierto una poda-poda (camioneta) a la que seguí unos kilómetros. El Real Madrid Believe in God (cree en Dios)…, y así le va.

Miércoles, 16 de julio del 2008

He ido a Makeni para recoger los papeles en la oficina del obispo. Me topo con un aviso en la puerta advirtiendo que el que quiera ver al Sr. Obispo en esta oficina deberá ir adecuadamente vestido con su traje clerical. El cartel es nuevo y me agarra de sorpresa. Me miro, y solo entonces, y gracias a la indicación de una hermana, me he dado cuenta de que me había puesto la camiseta al revés. No se me hace apropiado descamisarme allí, delante de todo el mundo, pido disculpas por mis pintas tan poco clericales, y me dan el sobre. ¡Vaya con el Sr. Obispo!

Fatmata me advierte en el hospital de que en su cultura el llevar la ropa al revés significa que se te ha muerto o que se te va a enfermar la esposa. Sonrío, le digo que tranquila, que no tengo. Abre los ojos sorprendida y me suelta:

-¿Tampoco en España, Grandpa?

Qué difícil es para ellos entender nuestra vida. No les entra en la cabeza que hayamos renunciado a formar una familia para vivir en comunidad. Y que ellos son parte de nuestra familia.

Viene Sama por la tarde. Trae la cara triste y me abraza. Le pido que me cuente con sinceridad todo lo que pasó. Me da la tarjeta de admisión del Holy Spirit para demostrarme que hizo todo lo posible por salvar a su pequeña.

-Al darme la tarjeta me dijeron que no tenían cama. Le pusieron dos inyecciones a Mbalu, y me pidieron que buscase un lugar para quedarme hasta el lunes. Con el dinero que me diste compré un poquito de arroz y azúcar para hacer una papilla a mi hija, y me fui a pedir posada en casa de una tía. Ese mismo domingo por la tarde murió la niña en mis brazos, y usé el resto del dinero para ir en transporte público hasta el cruce de Senkuya y Kayonkro. Me quisieron cobrar doble porque estaba muerta, pero les dije que la podía llevar en mis brazos y solo pagué ocho mil leones. Todavía tengo un poquito de dinero que te puedo devolver si así lo deseas.

Se me ha encogido el estómago. Solo acertaba a mirarla con ternura porque no podía articular palabra. Es de Kabogsonah, lo que significa que tuvo que caminar desde el cruce donde la dejó el coche hasta Kamathoro, luego subir la colina a Kamabala, y de allí a su aldea con la niña muerta atada en la espalda. Son 4 horas de camino.

Ahora me duele haber dudado de ella. Sé que no servirá de nada, pero voy a ir a quejarme al Hospital por no haber atendido convenientemente a la pequeña. Tanta muerte absurda agota el alma.

Decidme que no, que no puede ser cierto el que un País se gaste en la guerra 10 mil millones de dólares mensuales. Eso significa en este rinconcito del mundo 250 mil escuelas de 6 aulas cada una. Algo así como 75 millones de niños escolarizados. Eso sí que sería luchar por cumplir uno de los tan cacareados famosos objetivos del milenio. Y todo en solo un mes. Decidme que no, decidme que no es cierto.

Jueves, 17 de julio del 2008

¡Cómo corre el tiempo! Hace un año ya estaba preparando viaje para casar a mi sobrina en Viana, y éste todavía me queda hacer de recepcionista de los voluntarios que vienen. Así que, si Dios me da licencia, me tendréis por allí comiendo las uvas. Al menos tendré una entrada de año menos triste que la del 2008.

Me ha mandado Irene fotos del invernadero que van a montar, y la verdad es que impresiona. Y más, viendo los chavales con cestos inmensos de pepinos fruto de la primera cosecha. Ella y Carlos están en Murcia practicando el montaje que luego deberán realizar aquí.

Manuel ha llamado de Filipinas y me ha dado un subidón de ánimo.

No me he podido levantar por la mañana a misa porque me pasé la noche vomitando y con escalofríos. ¡Lo que me faltaba! Espero que sea algo estomacal y no mi novena malaria, porque tocarme, ya me toca.

Ha venido Joseph como me había prometido. Hemos invitado a Medo y a Liza a cenar, y he preparado unas gambas al ajillo como para chuparse los dedos.

He disfrutado un rato con la llamada de Rodri, y con los consejos que le daba a su connovicio, aunque me ha confesado que lo fuerte de Joseph no era precisamente la obediencia. A lo más, una obediencia dialogada.

Del viernes, 18 de julio al lunes 21 de julio del 2008

Dora había pedido a Joseph que la llevara a Freetown y quedaron a las 8 de la mañana. A las 4:30 de la madrugada sonó mi teléfono: era Dora para avisarme de que ya estaban abajo esperando. ¡Santo Dios!, igual les da tres horas de diferencia para adelante, que para atrás. Casi la mato. Y cándidamente me dice que no quiere presionarme, solo informarme. Todo un detalle.

A las 8, según lo previsto, partía Joseph con 4 adultos, 4 niños, mil sacos, un gallo…, y no sé cuantas cosas más.

Pues no, no era nada estomacal. A las 10 de la mañana tuve que correr a la habitación tiritando y ardiendo de fiebre. Poco os puedo contar, simplemente que devolvía toda la medicina que intentaba tomar, y que le pedí a Medo que pusiese paños en el congelador para bajarme la temperatura. A partir de aquí, sé lo que me contaron. Me dicen que deliraba en español y en ingles. Que gritaba que cómo iba a poder llevar a Lungi a Manuel si no podía conducir.  Alucinaba con serpientes y escorpiones gigantes debajo de mi cama, y sentía que la cabeza me iba a estallar de un momento a otro. Por la noche debieron llegar Joseph, Jamer, Abraham y Coco y se asustaron.

La noche la pasé en crisis, pero el sábado la fiebre remitió un poco. Jamer comenzó a prepararme sopas suaves. Lo que no sabe el Provincial Lauro Larlar es que no nos ha enviado un Hermano, que lo que realmente nos ha mandado es una madre. Con qué delicadeza y ternura estaba pendiente de que fuese comiendo algo para que no devolviese la medicina. Siempre con la sonrisa en los labios. Me masajeó las sienes y la espalda. Me dio un algodón impregnado en no sé qué para evitar el vómito… En fin, ya lo dije, una auténtica madre.

Tampoco del sábado puedo contar demasiado. Cada vez que entreabría los ojos, veía a Medo sentado junto a la cama como un perro fiel intentando adivinar si necesitaba algo.

El domingo fue un día más tranquilo, seguían los vómitos y la falta de apetito, pero la fiebre era más intermitente. Me enteré este día de que Abraham también había venido con malaria, pero parece que le atacó en un estado más suave, lo que los doctores llaman ring forms. ¡Menos mal!

Me había comprometido a llevar comida a Kamayeh, así que le pedí a Medo y a Coco que me hiciesen el favor.

Hoy lunes, me he comenzado a levantar un poquito. Jamer sigue preparándome sus sopas milagrosas con la misma sonrisa de siempre, y palmoteándome la espalda para darme ánimos.

Medo y Coco siguen supliéndome con lo de las comidas. Hoy se han ido a entregar a Kayonkro.

¿Qué queréis que os diga? Hoy querría salir ya de aquí, pero sé que mañana me habré olvidado y querré seguir en la brecha intentando ayudar a nuestra gente.

Eso sí, el mosquito se ha llevado cuatro kilos exactos de báscula entre los sudores, los vómitos y las diarreas. El que no se consuela es porque no quiere.

Mi novena malaria, la peor de todas porque estoy seguro que se vino directamente al cerebro, ya pasó. Si cuento la que padecí en 1998 tengo tantas malarias como copas de Europa el Real Madrid. No está nada de mal. A los que rezáis por nosotros, mil gracias. Estoy seguro de que si me libré de ésta, la culpa la tuvo la oración.

Un abrazo, y hasta la próxima.

Mis queridos amigos:

Parece que la novena malaria se llevó hasta las ganas de escribir, aunque a fe de ser sinceros, la pereza también tiene que ver en ello. Han sido exactamente 7 días en los que no veía la luz y creía que lo más correcto era renunciar. Al final, lo de siempre: desaparece el virus y renace la ilusión. Y aquí me tenéis intentando poner orden a un sinfín de notas que me ayudan a refrescar los sentimientos de lo vivido. Sigo creyendo con todo mi corazón que nuestra apuesta por el África de los pobres nos enriquece infinitamente como personas y como Orden religiosa misionera. Y que, en la medida de nuestras fuerzas, todos, nosotros y vosotros, somos sembradores de esperanza allí donde la noche es más oscura. Y Dios nos lo pagará con creces.

Domingo, 27 de julio del 2008

Salgo a las 11 de la noche con Medo a Lungi, vía Port Loko, para recoger a Irene, Aurora y Carlos. Menos mal que el falciparum me dió el revolcón la semana pasada y me va a dejar disfrutar tranquilamente de la presencia de los voluntarios. Bueno, al menos eso espero.

Tal como está el camino, no me extraña que me duelan todos los huesos. No sé como carajo puede dormirse Medo a mi lado con los saltos que pegamos.

Lunes, 28 de julio del 2008

A las 5:30 de la madrugada exactamente abrazamos a los tres mosqueteros. Han pasado los controles sin problemas, pero, como siempre, les persiguen un enjambre de porta maletas y de policías que buscan una propina fácil.

Les proponemos dormitar un rato esperando al primer ferri para cruzar a Freetown y aceptan sin rechistar. ¡Bendita edad en la que el cansancio no hace mella! Al llegar a la entrada del ferri nos llevamos la sorpresa de que hay 12 coches en fila antes que nosotros.

Invitamos a comer en Roy a Bernardette y a Alhima para que tengan contacto con jóvenes nativas y se hagan una idea de las diferencias culturales tan abismales. Compramos pescado en la playa y Bernardette se pelea por los precios hasta conseguirlo realmente barato.

Llegamos a cenar a Kamabai. La casa de voluntarios les impresiona, porque esperaban algo mucho más sencillo. Y la verdad es que nos ha quedado bien chula. Hasta flores les han puesto en las habitaciones.

Pensando en el desembarco de voluntarios que está al caer, hemos propuesto a Carlos dormir con Coco y ha aceptado sin problemas.

Martes, 29 de julio del 2008

Irene no puede parar quieta. ¿Habéis cortado el rabo a una lagartija? Pues así se mueve ella. Ya me habían avisado, pero el original supera a lo anunciado. Ya ha inspeccionado el lugar para el invernadero y ha pedido que empiecen a cortar la yerba. Está desesperada porque el contenedor con los materiales no ha llegado, y ha hecho planes de poner orden en la Misión.

Yo, calladito, como le he enseñado a decir a Medo.

-Mira, Medo, en mi tierra las mujeres no preguntan, afirman. Si te preguntan algo es que te están avisando de lo que piensan hacer sea cual sea tu respuesta. Si dicen si es que no, y si dicen no es que si. Si te piden pan y se lo das, inmediatamente te preguntaran que por que no le pusiste mantequilla. Y si le pones mantequilla se quejarán de que va sin mermelada. Les gusta que les adivines. Y nunca intentes comprenderlas del todo porque es inútil.

Medo abre los ojos y se ríe. No me cree del todo, pero promete estar calladito.

Miércoles, 30 de julio del 2008

Recibo una llamada sorpresa de Bunda. Me dice que quiere reunirse conmigo para pedirme disculpas y olvidar el pasado. Le digo que tengo la mañana muy liada, que venga a la tarde, pero no lo hace. No me fío. No sé por qué, pero no me fío. De todas formas le he dicho que una cosa es la relación personal y otra los negocios. No quiero que piense que va a volver a encargarse de la construcción, y que aquí paz y después gloria.

Me traen a Grandpita porque se le ha acabado la leche. Está hecho un sol y la abuela me lo muestra con orgullo.

Irene sigue a lo suyo, arrancando de cuajo arboles y quitando piedras. Los muchachos la ven con el pico y la pala y alucinan. Cuando les da una orden me miran de reojo, o miran a Medo. Les digo que durante tres meses manda ella y no se lo pueden creer.

Por la tarde nos vamos a repartir ropa y comida a Kamathoro y Senkuya. Dejo a Medo, que es musulmán, que organice el reparto de sus correligionarios, pero casi se lo comen vivo. Carlos, Aurora e Irene gritan para intentar poner orden. Yo me rio y tomo fotos. Me encanta que experimenten la dificultad de hacer llegar a todos la solidaridad española. La gente se arremolina alrededor del Toyota y comienza a meter mano en las cajas. Medo me pide que arranque y Carlos tiene que saltar en marcha.

Como aun nos queda algo, decidimos darlo en un par de casas que hay en el cruce con la carretera a Kamabai.

Jamer sigue de madre. ¡Cómo saben sus sopas!

Jueves, 31 de julio del 2008

Viene Sarah, uno de los trabajadores con un cachorrillo pisándole los talones. Le silba, le llama Mission, y el perrillo mueve la cola entusiasmado. Me hace gracia el nombre, y no nos vendrán mal sus ladridos para alertarnos en caso de robo. Lo curioso del caso es que a pesar del nombre, es hembra.

Llueve torrencialmente.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s